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jueves, 8 de diciembre de 2016

Ausencias

Desde que estoy tan lejos me cuesta tanto pensar en mí...
Estoy lejos de casa y ahora también de mí.
Mi mente se ha convertido en algo ajeno a mí y todos los recuerdos que me llegan son precisamente los que detesto recordar.

¿Cuánto piensas en mí?
¿el tiempo aún lo miden tus pupilas?
¿vuelves?

Desde que estoy tan lejos me cuesta cada gesto que regalo. Cada palabra que me callo y cada cosa que no demuestro.

Se me gasta la vida en gotas muy pequeñitas que caen intermitentemente sobre los cristales de un cuarto que ni es ni siento como mi lugar porque le faltas. Y deja de apetecerme respirar.

Desde que estoy tan lejos de mi casa la comida no me sabe a nada, no me gusta lo que antes me gustaba ni me llena lo que me dejaba siempre con ganas de repetir.

Desde que estoy tan lejos de ti sólo me importan los kilómetros, sólo me duelen las ausencias que vendrán y la tuya por sentirla tan presente...
Desde que estoy tan lejos de ti sólo me dejo ser. Me diluyo. Me declaro la guerra y espero muy quieta que por la mañana todo esté mejor.

Desde que estoy tan lejos de mí
la belleza ha dejado de verse bonita
los espejos han dejado de romperse en vidas ajenas para traerles mala suerte a ellas también
y la vida ha empezado a teñirse de una tristeza marrón muy fea que me hace confundirla con otoños pasados que me traen sabores amargos.

No sé.
Permanezco. No puedo decir que soy, pero.



Home is where the heart is.
Mi casa está a 300 kilómetros de mí.
Y a 170.
Y a 120.





sábado, 15 de octubre de 2016

sueño inmarcesible (V14 Oct. 00:42a.m.)

Hoy traté de entender cómo funciona todo esto:
mi vida se siente inmarcesible
porque cuelga de las pestañas de unos ojos
que han dejado de parpadear para mirarme dormir.

He aprendido a apreciar cada detalle
en cada gesto:
cómo tu labio inferior se curva para decirme sin palabras
que no sabes muy bien qué responder.
Cómo tus ojos se abren todo lo que pueden
cuando no quieres reconocer que no me entiendes.
Cómo apartas la mirada cuando te ríes
y cómo me pongo cuando te ríes...

De verdad que no entiendo qué cojones me ha pasado;
han florecido tulipanes en mis entrañas
y me he llenado de mariposas.
He absorbido todas las ganas por los poros y me he quedado quieta.
Tanto que puedo sentirte
tres veces por cada latido.

Desde que somos
los días los moldean tus palabras.
La luz me molesta más a los ojos
y me duermo para poder verte mientras sueño.
Y sueño.
Todo lo que puedo. Todo lo que me dejan. Todo.

Pero
lo mejor de todo
es que las noches han dejado de pedirme que huya.
Ya no les dan miedo los fantasmas y la oscuridad.
Se han llenado de canciones tristes que te traen cuando me faltas.
Y cuando estás, toda esta nueva sensación...
no sé en qué me has convertido pero no te vayas.

Ahora
puedo decir que me gusto porque
soy capaz de mirarme
con tus ojos.

Resumiendo:

el deseo
que nunca se marchita
de seguir
eternamente
siendo nuestros.

jueves, 22 de septiembre de 2016

305kilómetros.

Los hay con suerte y los hay que no pueden dejar de mirarse en los mismos espejos rotos. 
Y así es imposible verse bien.

Yo ya no sé dónde mirarme si no es en tus ojos. 
Supongo que me duele comprender que desde que estás tan lejos me cuesta mucho más abrir los ojos por las mañanas, porque no hay nada que lo haga interesante.
Y me miro en el espejo y no soy capaz de reconocerme. 
No encuentro la razón para decirme a mí misma que qué más da la imagen que éste me devuelva, que soy quien yo quiero ser y quien yo sé que soy. Que no es el espejo el que decide, que es mi interior quien me lo grita: me escupe todas las verdades en la cara para convencerme de que sin ti quizá sea un poco menos guapa, pero exactamente igual de mía y de tuya. De nuestra.

No sabes cómo me cuesta cada latido últimamente. 
Con este nudo en la garganta veinticuatro horas al día y la angustia en el pecho cada noche. 
Y para que lo sepas: lo peor de la angustia es no poder llorarla, porque se enquista. 
¿O sí que puedo llorarte?
Estoy harta de echarnos de menos. 
No sabes la mierda que me parece todo últimamente. 
Sigo respirando pero con la rabia de no atreverme a huir hacia ti para que nos salves.
Y de verdad que no me sacia nada. 

Tic. Tac. Tic. Tac. Tic-tac, tic-tac, tic-tac. ¿Todavía no estás aquí?


domingo, 11 de septiembre de 2016

Tropiezos en la memoria

Todavía temo el impacto, pero sigo sin saber abrocharme el cinturón de in-seguridad.
Sin opción a salvavidas es muy  difícil que no duela el corazón.
Hoy escribo por, pero sin finalidad.
No sé hacia dónde voy ni tampoco con quién.

Dejad ya de echarme sal en las heridas: yo no quiero cicatrizar; Olvidar es no saber perder.

La cosa a la que más temo es el olvido y supongo que así duele más, pero también se aprende.

Quizá algunos recuerdos duelan (os permitiré por hoy esta licencia; para mí solo nosotros nos hacemos daño) pero alguien me dijo una vez que quien olvida corre el riesgo de volver a equivocarse.

Esta es la historia que nunca deja de repetirse. Con un final entre interrogaciones y las dudas a flor de piel. ¿Quién en su sano juicio querría quedarse a vivir aquí?
Yo no olvido: cambio.
No tropiezo dos veces en la misma piedra porque tropiezo con cientos diferentes.
Y avanzo.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Déjà vecu-déjà senti

Todavía no sé muy bien dónde estoy. Huele a mar y a vida y sólo se escucha el ruido de las olas.
Respiro.
Resurjo.
Resucito.
La arena fría en los pies como remedio para casi cualquier enfermedad.
Se nos han calmado las aguas y es de noche; baja la marea y me quedo a oscuras.
Silencio.
Silbidos y viento.
La brisa y la ausencia de prisa; contradicciones de costa que hacen que todo parezca más fácil.
El mundo vuelve a ser un lugar mejor;
Recupero la fe.
Vuelvo a estar en paz porque ya sé lo que me falta.

Ya lo dijo Cortázar: nadie elige la lluvia que le va a calar hasta los huesos al salir de un concierto.
Yo estoy calada y tú has vuelto a llover.
—Gracias; menos mal.
Y no dejes de hacerlo nunca.

sábado, 2 de julio de 2016

Viaje de vuelta

Me fui porque no sabía si tú eras razón o excusa para quedarme.
Porque resonó en mi cabeza el grito mudo de un alguien que podría ser yo en un futuro rogándome auxilio a mí misma: tú que puedes, márchate.

Y en un alarde de todas mis victorias -como quien sólo vive de glorias pasadas- supuse que marcharme sin dar más explicación que sentirme fuera de lugar era la muerte más digna o quizá sólo el 'fin' menos cruel para los espectadores.

Y ahora me debato entre el orgullo de quien sabe que se ha equivocado pero no se atreve a renunciar a sí mismo por alguien más, y las ganas que tengo de volver a besarte los párpados cuando me sueñas.

Este es sólo mi quincuagésimo viaje de vuelta.
Las peripecias de una nueva partida hacia el lugar de origen.
La heroicidad que es tal sólo por acometerla un cobarde.

Y mis inmensas ganas de volver...

lunes, 27 de junio de 2016

I m p r e s i o n i s m o s

Deja de llover y a mí se me agotan todas las prisas con las nubes;

No sé si paradójicamente las cenizas me han desempolvado el corazón o si realmente nunca llegó a extinguirse el fuego.
Sea como sea hay algo en mí que ha vuelto a ponerse en marcha.

Y tú y yo, estáticos, supimos hacer de la noche una noche invencible.
Como las catedrales de Monet, nos volvimos policromáticos y nos olvidamos del correr de las agujas del reloj.

Quizás sea el alcohol pero no puedo ni quiero irme nunca de ti...

viernes, 3 de junio de 2016

Loba.

Por ese afán de cargarte las normas, de romper con todo lo que te ate y de alcanzar las metas a base de golpes y prisas.

Por esa manera de ser tú incluso cuando ser tú implica todo lo que no te gusta.

Por recordarte cada día que si el mundo sigue girando es porque tú no has dejado de pestañear.

Por saberte luz, vida, progreso, revolución. Por ser camino y atajo y recoveco; por ser ese lugar del que no me quiero ir pero al que nunca he llegado del todo;
Porque tus cimas se me resisten
y eso es lo que lo hace interesante.

Porque eres bruma, niebla, polvo, lluvia. Y apareces.
Y luego ya no estás, pero después de ti todo ha cambiado:
Cuando te quieres ser lluvia apareces tiñendo de azul y de gris la ciudad y el ambiente,
y nos llenas a todos los bolsillos de prisas y de angustia porque no nos queremos mojar.
Pero nos mojas.
Y paradójicamente cuando te marchas sentimos alivio y también tristeza
porque aparece la peor soledad de todas
que es la que llega cuando tú te acabas.

Creedme: si la conocierais sabríais de lo que hablo.

Ella no tiene miedo. Sólo se teme a sí misma.
El hombre es un lobo para el hombre,
y ella es la loba que devora las almas de los mortales.
De todos.
De algunos.
La mía.
A veces. Y siempre.
Y qué.

jueves, 5 de mayo de 2016

Planeador.

El poeta Halley ha venido planeando esta noche hasta mi cama para recordarme que el viento lo pone todo en su lugar: me ha dicho que me suelte. Que me deje. Que me olvide. Que me abandone...

Y después ha respirado como si fuese la última bocanada de aire para sus pulmones y ha vuelto a pronunciar la palabra mágica: hogar.

Y con su aliento en mi nuca he despertado de esta perfección onírica que me ha llenado los ojos de alegría.

Hasta esta noche, y hasta la próxima.

Porque cuando oscurece los poemas de bocas ajenas se vuelven un poco nuestros y nos cuentan justo eso que nos da miedo decirnos en alto...

viernes, 22 de abril de 2016

Huracán

Dicen que hay chicas Huracán que aparecen y arrasan con todo. Y no: no es que todo les dé igual, es sólo que les han hecho daño.
Y lo hacen lo mejor que pueden. Como todos.
Ya; no son el tipo de chicas Huracán de las que se oye hablar, esas chicas alegres que vienen y van sin que importe nada más; que son, -en la propia esencia de la palabra- y retan a la vida enseñándole los dientes a cada paso...pero estas son las que yo conozco: Chicas infernales con piernas que ya han caminado demasiado y ojos que han visto más de la cuenta. Y aunque a veces desaparezcan, están, y tú sigues temiendo su vuelta: como los huracanes. Porque cuando todo está ordenado y en calma echamos de menos la revolución que nos despierte los sentidos.
Ellas vienen, arrasan y se van. Pero quizás no siempre quieran marcharse. Quizás sea su propia vorágine quien les impida darse la vuelta y volver a casa. Porque una vez decidieron quedarse y les hicieron tanto daño que su Alma se convirtió en Anarquía y ahora les obliga a decidir sin que sepan muy bien lo que pasa.
Supongo que no cualquiera podría entenderlas. Yo lo hago. Desde cría tengo la manía de inventarme las razones que no me dan. Y tampoco me ha ido tan mal. Ellas nunca, nunca, dan explicaciones. O quizá sea sólo que no las tienen.

sábado, 9 de abril de 2016

Des-dibújame las alas.

Hay vidas desdibujadas que son principio y final de historias que nunca llegaron a ser.

Hay caras que se pierden en las memorias de esos a los que nunca les importa nada.

Hay rostros tan sinceros que dicen más que las palabras que no llegan ni llevan a ninguna parte.

Hay verdades desangradas con varias copas de más y alguna excusa de menos;

Verdades que nos hacen arrepentirnos pero nos liberan el alma y los sentidos,

y volamos.

Y todas esas personas a las que nunca les importa nada son esta vez quienes se arrepienten.

Y empiezan a buscar sus alas y se dan por vencidas cuando ven que se las quemaron los mismos que antes les habían dado de comer.

De verdad que no espero que entendáis nada;
Ni me dais de comer ni me quitáis el plato.

Antentos:
Mirad cómo vuelo.

martes, 29 de marzo de 2016

Es de ahí, de ella, de donde nacen mis versos

Tenía la mirada llena de clichés
y el pelo enredado
y decía que la vida sólo podía vivirse como si todo fuese a irse a la mierda mañana

Tenía un suspiro entre los dientes
para cada vez que no sabía qué decir
y buscaba la suerte en los bolsillos
de cualquiera
que le ofreciera una copa y una conversación de esas que te cambian un poco la vida

Con esas piernas que han caminado demasiado y esos ojos que ya han visto más de la cuenta
Con esa boca desagradecida y fría que sólo sonríe cuando necesita que la entiendan

Con esa manera tan suya de pensar, de moverse, de convertir lo mediocre en virtud
Con esa forma de mirar el reloj como si ante sus ojos no pasasen los minutos.
De ser tan ella como se lo permitan en cada momento;
De ser

Con esas ganas de fumarse una cajetilla entera de marlboro mientras se jura a sí misma que odia el tabaco
Ella, que se pinta los labios para convencerme
y que se rompe las medias cada vez que se toma un par de copas de más

Que no busca nada pero tampoco
encuentra lo que quiere

Es de ahí, de ella,
de donde nacen mis versos

sábado, 26 de marzo de 2016

22deMarzo.

Supongo que habrá quien sea capaz de entenderlo, pero juro que esta vez lo único que puedo contar a cerca de mi estado emocional es un 'no sé'.
Necesito alguien que se adapte a mis ritmos; que me ayude a ir despacio y que así hagamos del camino el camino correcto.

Ayer comenzó la primavera y hoy se me ha congelado el corazón y ni siquiera sé si es porque me han hecho daño: no sé qué cojones siento. Estoy helada y tengo la sensación de que cogelo todo lo que está a mi alrededor. Y me odio. Por fría. Por hija de puta. Porque no me entiendo y porque destruyo mientras presumo y proclamo que el amor es el camino.
Una vez más: confundí el camino con la huida. Y ya no sé por donde huir.

A lo mejor llevo años hablándome a mí misma de mi alma sin que ésta tan siquiera exista; No siento. No padezco.

Qué quiero, joder, por qué esta ausencia de respuestas y esta falta de luz.
Por qué sigo empeñándome en que iluminen mi camino si soy yo quien luego funde todas las luces.

Apagón emocional.
Desconexión.
Y hasta siempre sigue siendo sinónimo de hasta nunca.

martes, 8 de marzo de 2016

Me sobra la inspiración: hoy mi vida sabe a revolución

Hoy he escuchado a Pedro Pastor decir que el arte es evasión.
Hoy me he dado cuenta de lo jodidos que estamos y cuánta falta nos hace cualquiera de sus metamorfosis: canción, pintura, poema...
Y agradezco. Por conocerme como me conozco y por saberme así de libre; por valorar el arte en todas sus formas y aprender a evadirme de la forma más bonita que hay.
Porque sí: cada vez que escribo es por mera cuestión de introspección; todo en mi vida se vuelve más nítido y mi alma absorbe los colores de todo lo que sienten otros porque siempre se parece o me recuerda a algo que yo ya sentí...
Y aprendo, y me aprendo, y cambio. Crezco.
Y deja de darme miedo mirar hacia abajo porque ya no temo la caída.

Porque todas mis huidas
son siempre
en dirección al cielo.

viernes, 26 de febrero de 2016

Historia de amor asincrónico.

Esta es la historia del tic-tac sincrónico de dos relojes que vivían empeñados en acompasar los latidos de dos corazones arrítmicos al borde del desastre.

Aunque dicen que lo imposible sólo tarda un poco más, hay derrotas que nos duelen incluso antes de suceder. Y entonces la rendición parece la única alternativa para morir con dignidad.

Y así ocurrió:

Se dejaron ser, pero no se olvidaron. Siguen sumando segundos y latidos, o latidos por segundo, pero siempre, siempre en dirección contraria.

No espero que lo entendáis.
Mi corazón late diciendo tic-tac.
Me echo de menos.
Tic. Tac. Pum.

martes, 9 de febrero de 2016

Innocenza

Niños, recordad: A quien no abre la cabeza no le crece el corazón.

Estad atentos. Estad alerta. No os olvidéis de la vida que habita en vuestras pupilas cuando sonreís. No perdáis la esencia: la naturalidad siempre es virtud. 

Sólo os estoy hablando de desaprender. De cuidar de los instintos que todavía conserváis aunque algunos intenten impedíroslo. 
Las cosas han cambiado pero los niños seguís siendo niños.
Menos mal.


lunes, 18 de enero de 2016

Racionalmente inexistente pero vitalmente deseable

Machado ya supo verte así; quiso igualarse a Unamuno en su faceta más existencialista cuando intentó hablar de ti pero no supo ponerte nombre; habló de un Dios tan inexistente racionalmente pero tan vitalmente deseable...

Juan Ramón Jiménez dijo que la poesía sólo podía responder a tres impulsos; sed de belleza, ansia de conocimiento y anhelo de eternidad. Qué jodido genio. Qué bien supo describirte sin saber de ti,
hermético e inefable. Eternamente inmortal. Irremediablemente tuyo.

Y yo mientras tanto tropiezo cien veces con la misma jodida piedra.
Joder.
Que alguien me salve para siempre de esta mierda y tu veneno; que Vetusta amortigua la caída y el dolor cuando estos poetas me abren las heridas que ya creía curadas, pero todavía no ha sabido enseñarme a aterrizar...

jueves, 7 de enero de 2016

Derrames sentimentales, Vol IV

He perdido los zapatos
y no logro recordar 
dónde los dejé la última vez.

Supongo que encontrarme en tus pestañas
me hizo volverme más triste,
y andando descalza es más complicado 
esquivar los cristales. 

De todas maneras,
este mundo 
nunca me ha parecido un buen negocio, 
son siempre las mismas caras sin alma
y las mismas personas vacías.

Qué hacen.
Qué quieren.
Qué buscan.
¿Por qué ellas no se lo preguntan?
Quiénes son, joder,
¿por qué me están mirando? 

Tengo las certezas rotas
y lo único a lo que puedo agarrarme
son mis alas.

Y por eso
estoy como si nada
pero siempre,
siempre,
mirando al cielo.

Porque allí
me encuentro mejor.

Me encuentro: 

La libertad se hace paisaje
y me dejo ser 
un poco más yo
que de costumbre.

Todo me duele menos:
hasta tú.

Porque a veces 
es este no entender nada
lo que me lleva a la respuesta
de que no son tus ojos,
sino la forma en que los miro.

Y esta vez creo ser yo
quien ha dado con la clave.

No te miro más.
O casi.
O solo un poco.
O mejor, me dejo volar.

Y te miro.
Pero soy.
Y me quiero.


Te hiero mucho (la historia del amante guisante) -Love of Lesbian