Seguidores.

viernes, 22 de abril de 2016

Huracán

Dicen que hay chicas Huracán que aparecen y arrasan con todo. Y no: no es que todo les dé igual, es sólo que les han hecho daño.
Y lo hacen lo mejor que pueden. Como todos.
Ya; no son el tipo de chicas Huracán de las que se oye hablar, esas chicas alegres que vienen y van sin que importe nada más; que son, -en la propia esencia de la palabra- y retan a la vida enseñándole los dientes a cada paso...pero estas son las que yo conozco: Chicas infernales con piernas que ya han caminado demasiado y ojos que han visto más de la cuenta. Y aunque a veces desaparezcan, están, y tú sigues temiendo su vuelta: como los huracanes. Porque cuando todo está ordenado y en calma echamos de menos la revolución que nos despierte los sentidos.
Ellas vienen, arrasan y se van. Pero quizás no siempre quieran marcharse. Quizás sea su propia vorágine quien les impida darse la vuelta y volver a casa. Porque una vez decidieron quedarse y les hicieron tanto daño que su Alma se convirtió en Anarquía y ahora les obliga a decidir sin que sepan muy bien lo que pasa.
Supongo que no cualquiera podría entenderlas. Yo lo hago. Desde cría tengo la manía de inventarme las razones que no me dan. Y tampoco me ha ido tan mal. Ellas nunca, nunca, dan explicaciones. O quizá sea sólo que no las tienen.

sábado, 9 de abril de 2016

Des-dibújame las alas.

Hay vidas desdibujadas que son principio y final de historias que nunca llegaron a ser.

Hay caras que se pierden en las memorias de esos a los que nunca les importa nada.

Hay rostros tan sinceros que dicen más que las palabras que no llegan ni llevan a ninguna parte.

Hay verdades desangradas con varias copas de más y alguna excusa de menos;

Verdades que nos hacen arrepentirnos pero nos liberan el alma y los sentidos,

y volamos.

Y todas esas personas a las que nunca les importa nada son esta vez quienes se arrepienten.

Y empiezan a buscar sus alas y se dan por vencidas cuando ven que se las quemaron los mismos que antes les habían dado de comer.

De verdad que no espero que entendáis nada;
Ni me dais de comer ni me quitáis el plato.

Antentos:
Mirad cómo vuelo.