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lunes, 27 de junio de 2016

I m p r e s i o n i s m o s

Deja de llover y a mí se me agotan todas las prisas con las nubes;

No sé si paradójicamente las cenizas me han desempolvado el corazón o si realmente nunca llegó a extinguirse el fuego.
Sea como sea hay algo en mí que ha vuelto a ponerse en marcha.

Y tú y yo, estáticos, supimos hacer de la noche una noche invencible.
Como las catedrales de Monet, nos volvimos policromáticos y nos olvidamos del correr de las agujas del reloj.

Quizás sea el alcohol pero no puedo ni quiero irme nunca de ti...

viernes, 3 de junio de 2016

Loba.

Por ese afán de cargarte las normas, de romper con todo lo que te ate y de alcanzar las metas a base de golpes y prisas.

Por esa manera de ser tú incluso cuando ser tú implica todo lo que no te gusta.

Por recordarte cada día que si el mundo sigue girando es porque tú no has dejado de pestañear.

Por saberte luz, vida, progreso, revolución. Por ser camino y atajo y recoveco; por ser ese lugar del que no me quiero ir pero al que nunca he llegado del todo;
Porque tus cimas se me resisten
y eso es lo que lo hace interesante.

Porque eres bruma, niebla, polvo, lluvia. Y apareces.
Y luego ya no estás, pero después de ti todo ha cambiado:
Cuando te quieres ser lluvia apareces tiñendo de azul y de gris la ciudad y el ambiente,
y nos llenas a todos los bolsillos de prisas y de angustia porque no nos queremos mojar.
Pero nos mojas.
Y paradójicamente cuando te marchas sentimos alivio y también tristeza
porque aparece la peor soledad de todas
que es la que llega cuando tú te acabas.

Creedme: si la conocierais sabríais de lo que hablo.

Ella no tiene miedo. Sólo se teme a sí misma.
El hombre es un lobo para el hombre,
y ella es la loba que devora las almas de los mortales.
De todos.
De algunos.
La mía.
A veces. Y siempre.
Y qué.