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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Una historia que no empieza tampoco termina

Te miro y no sé qué cojones nos pasa.
Por qué esta necesidad de ausencias
por qué cada palabra que me callo.

El por qué de cada oportunidad desperdiciada.
Por qué no nos dejamos ser felices.

Tengo el alma medio rota y las costillas desencajadas me gritan que a veces haces más falta dentro que fuera.
Sigo sin entender el por qué de esta derrota, esta renuncia a mitad de la partida que nos mandó a tomar por culo con la delicadeza del amor a medio construir en los ojos de quien cambia la libertad por la tristeza cuando llora de dolor y de rabia.
Nos hemos vuelto presos de nuestras propias miserias. Hemos costruido un muro entre nuestros cuerpos usando como única arma para la que no fue nuestra victoria cada desgracia compartida hasta el momento en que el ciclón nos arrastró hacia el abismo.

Para quien quiera entender, esta fue la historia que antes de empezar, dimos por terminada. Pero se quedó clavada y duele más que una espina en el centro del dedo corazón.
Porque una historia que no empieza, tampoco termina. Y porque tampoco nos gusta despedirnos.




4 comentarios:

  1. Precioso el dolor que surge de dentro, dónde no hay espacio para el adiós. Muy bueno

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  2. Y una historia que comienza mal, no ha de tener buen futuro. Buena canción que no conocía.

    Besos muy dulces Lucía.

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  3. La estúpida manía de dejarse las puertas medio abiertas...
    Un abrazo.

    http://elchicodelmetro.blogspot.com.es/

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  4. La estúpida manía de dejarse las puertas medio abiertas...
    Un abrazo.

    http://elchicodelmetro.blogspot.com.es/

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