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jueves, 8 de diciembre de 2016

Ausencias

Desde que estoy tan lejos me cuesta tanto pensar en mí...
Estoy lejos de casa y ahora también de mí.
Mi mente se ha convertido en algo ajeno a mí y todos los recuerdos que me llegan son precisamente los que detesto recordar.

¿Cuánto piensas en mí?
¿el tiempo aún lo miden tus pupilas?
¿vuelves?

Desde que estoy tan lejos me cuesta cada gesto que regalo. Cada palabra que me callo y cada cosa que no demuestro.

Se me gasta la vida en gotas muy pequeñitas que caen intermitentemente sobre los cristales de un cuarto que ni es ni siento como mi lugar porque le faltas. Y deja de apetecerme respirar.

Desde que estoy tan lejos de mi casa la comida no me sabe a nada, no me gusta lo que antes me gustaba ni me llena lo que me dejaba siempre con ganas de repetir.

Desde que estoy tan lejos de ti sólo me importan los kilómetros, sólo me duelen las ausencias que vendrán y la tuya por sentirla tan presente...
Desde que estoy tan lejos de ti sólo me dejo ser. Me diluyo. Me declaro la guerra y espero muy quieta que por la mañana todo esté mejor.

Desde que estoy tan lejos de mí
la belleza ha dejado de verse bonita
los espejos han dejado de romperse en vidas ajenas para traerles mala suerte a ellas también
y la vida ha empezado a teñirse de una tristeza marrón muy fea que me hace confundirla con otoños pasados que me traen sabores amargos.

No sé.
Permanezco. No puedo decir que soy, pero.



Home is where the heart is.
Mi casa está a 300 kilómetros de mí.
Y a 170.
Y a 120.