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viernes, 26 de febrero de 2016

Historia de amor asincrónico.

Esta es la historia del tic-tac sincrónico de dos relojes que vivían empeñados en acompasar los latidos de dos corazones arrítmicos al borde del desastre.

Aunque dicen que lo imposible sólo tarda un poco más, hay derrotas que nos duelen incluso antes de suceder. Y entonces la rendición parece la única alternativa para morir con dignidad.

Y así ocurrió:

Se dejaron ser, pero no se olvidaron. Siguen sumando segundos y latidos, o latidos por segundo, pero siempre, siempre en dirección contraria.

No espero que lo entendáis.
Mi corazón late diciendo tic-tac.
Me echo de menos.
Tic. Tac. Pum.

4 comentarios:

  1. Tantas veces se quiere ir contra la corriente, pero en ocasiones es mejor dejarse llevar por ella.

    Besos acompasados y dulces, que pases buen fin de semana Lu.

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  2. Lo imposible siempre es más tentador... me ha encantado el texto y tu manera de escribir.

    Me quedo, un beso.

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  3. "Hay derrotas que nos duelen incluso antes de suceder", y decidimos seguir jugando de todas formas. Qué bonito lo que cuentas, qué bonito cómo escribes. Hay corazones que no han nacido para funcionar a la par, quizá porque son demasiado explosivos. Como líneas perpendiculares, se harán estallar al tocarse, para después no volver a unirse nunca más. Pero eso no quiere decir que no merezca la pena saltar por los aires.

    Un abrazo enorme,

    Daw

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  4. Precioso, de verdad que me encanta.
    Un beso.

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