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viernes, 26 de febrero de 2016

Historia de amor asincrónico.

Esta es la historia del tic-tac sincrónico de dos relojes que vivían empeñados en acompasar los latidos de dos corazones arrítmicos al borde del desastre.

Aunque dicen que lo imposible sólo tarda un poco más, hay derrotas que nos duelen incluso antes de suceder. Y entonces la rendición parece la única alternativa para morir con dignidad.

Y así ocurrió:

Se dejaron ser, pero no se olvidaron. Siguen sumando segundos y latidos, o latidos por segundo, pero siempre, siempre en dirección contraria.

No espero que lo entendáis.
Mi corazón late diciendo tic-tac.
Me echo de menos.
Tic. Tac. Pum.

martes, 9 de febrero de 2016

Innocenza

Niños, recordad: A quien no abre la cabeza no le crece el corazón.

Estad atentos. Estad alerta. No os olvidéis de la vida que habita en vuestras pupilas cuando sonreís. No perdáis la esencia: la naturalidad siempre es virtud. 

Sólo os estoy hablando de desaprender. De cuidar de los instintos que todavía conserváis aunque algunos intenten impedíroslo. 
Las cosas han cambiado pero los niños seguís siendo niños.
Menos mal.