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sábado, 14 de noviembre de 2015

13 de Noviembre.

Hoy el mundo se ha despertado con los ojos bañados en sangre.
Matando a expensas de un Dios que predica el amor.
Creando excusas para imponer los ideales a la fuerza de las armas.
Tengo 17 años y las manos llenas de miedo y de rabia por ver lo que estamos creando. Impotencia.
Llamadme ingenua, por favor: aún creo en la humanidad.
Aunque pierda un poco de fe cada vez que me dicen que nada puede conseguirse por las buenas.
Desde aquí reivindico por la libertad. Por la paz.
Haciendo una apología de la vida. De dejarnos ser. De darse la mano. De dejar de hacer del mundo una trinchera.
Y me niego a claudicar.

No sé cuál es la solución pero sí sé que este no es el camino.

3 comentarios:

  1. Sin duda no es el camino, pero quienes están arriba así lo creen y más cuando se disfraza todo de falsos ideales como la religión, que por religión y creencias la historia está plagada de guerras. Lo triste es que este mundo siempre ha sido así. Solo queda desde uno mismo hacer la diferencia.

    Besos dulces Lucía.

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  2. Ojalá todos tuviésemos esa esperanza, yo hace tiempo que dejé de creer en la humanidad.
    A pesar de ello, como bien dices, ese no es el camino...

    Un fuerte abrazo.
    ¡Me quedo por tu blog!

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  3. Compartimos una tristeza y una esperanza.
    A veces siento que tiemblo de incomprensión, de "cómo han podido?", de "por favor no sigan", pero siguen y todo se hace más fuerte. Habemos muchos aquí, temiendo y pensando qué hacer para cambiar... tengo fe en la humanidad, pero no en la dirección en que los otros nos están llevando...

    Esperemos algo suceda y esto cambie, cambiemos.
    Saludos

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