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miércoles, 28 de octubre de 2015

Mismos lugares y mismos vacíos: mis prioridades también siguen siendo las mismas

El frío me resquebrajaba los huesos bajo la piel y sentí la necesidad de que el calor de alguien con las mismas tristezas que yo me inundase de arriba abajo.
Me vi reflejada en el cristal del local de siempre, con los labios del color del vino (no tengo claro si del frío o del carmín), los ojos tristes y las medias rotas. Rehusé varias veces hasta que me decidí a entrar: el mismo jodido local de siempre, las mismas putas caras y el mismo café. Me senté en uno de los taburetes de la barra y traté de hacer una señal al camarero que se acercó poco después.
-¿Lo de siempre?
-Supongo
Qué asqueada estoy, joder. Me siento fuera de lugar aunque esté donde Siempre estoy y se supone que debería estar...
Café con hielo en pleno enero, sí; jamás me ha gustado el verano y jamás he tomado por mía la costumbre de asociar las cosas con las estaciones: yo quiero café y lo quiero con hielo; Jamás entendí que se le echase la culpa al invierno del frío que se siente inlcuso en agosto...

Cuando el joven camarero trajo mi café con leche, apagué el móvil y lo vertí en el vaso con los hielos. Le di un par de tragos y me dejé sentir el sabor amargo pero edulcorado del frío en la garganta, que me hacía sentir un poquito más en casa o quizá sólo un poquito más yo.

Agarré el servilletero y me percaté del mensaje escrito a mano en una de las servilletas de papel: "Sin amor todos los besos son el mismo". Entonces pensé en cuánta gente ni tan siquiera se habría dado cuenta y la cifra me asustó. Y así funciona todo últimamente: a nadie le importa nadie y tampoco se fijan en nada.
Estamos tan heridos,
tan solos,
tan jodidos,
que nos hemos creído el cuento de que es mejor no esperar nada de nadie,
porque si amas
siempre
termina doliendo.

Y que alguien me explique a mí
cómo cojones no va a doler no amar.

Si vivimos de lo que amamos, 
somos de quien nos cuida, 
bebemos para olvidar 
lo que nos dejó

Jodidos cabezas huecas. 
Que a mí no me vengan con cuentos.  
Que yo ya le he visto las orejas al lobo.
Ya sé cómo es el rostro del diablo cuando no te quieren.
Y ya sé cómo son las alas que te convierten en ángel
cuando alguien te guía los pasos 
en la dirección correcta.

Cogí mi pintalabios y tras pagar el café entré en el baño y escribí con él en el espejo:
"Ama porque es lo único que puedes hacer que valga la pena".

A veces tienen que darnos de bruces con la realidad porque no somos capaces de verla por nosotros mismos.
Y quizá esté equivocada, dolida o infravalore tantas otras cosas que a lo mejor deberían importarme más, pero qué queréis que os diga. Vivo agusto en esta soledad de saberme libre y mía, porque ya sé qué nombre lleva este vacío de que no me quieran como yo quiero, y la única forma de acabar con él es sabiéndome real e independiente, a pesar del dolor: porque esto es la vida y si no amas estás muerto.

1 comentario:

  1. Amar es lo que le da sentido a la vida, y correr riesgos por ese amor es lo que nos atrapa.

    Besos dulces para ti.

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