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martes, 15 de septiembre de 2015

Septiembre es un aviso de derrumbe

(1de Septiembre de 2015; supongo que me duele todo lo mismo pero en distintos sitios)

Hoy es Septiembre y vuelve lleno de dudas y despedidas. Ha traído consigo todas las ganas de cambio que me quedan; ha teñido de tonos rojizos mis veranos y ha deshojado las ramas que conectan mis sentidos con todos los recuerdos que me trae el calor de esta estación estival y devastadora.

Supongo que si me gusta tanto es porque, en parte, me acerca un poco más a mi añorado Diciembre, donde las heridas cicatrizan mejor y mi frío se camufla con los cristales llenos de bao y el humo de los coches que, conducidos por gente que no sabe muy bien lo que necesita, va al trabajo cada mañana y se siente vacía.

Supongo también que es un poco eso lo que me pasa últimamente; me siento fuera de lugar, como si fuese la última pieza para completar un puzzle y aun así no encajase en ninguna posición. Y a lo mejor no es a mí a quien hay que cambiar, quizá sólo haya que devolverle las luces a esta ciudad, y quizá despejar de pájaros y de mariposas las mentes y los estómagos de sus habitantes no sea la solución. Quizá tiendan a confundir verano con libertad, olvidando que no hay nadie más libre que el viento. Olvidando que no hay colores más bonitos que los de la primavera, ni calor más reconfortante que el que llega después de Enero...
Joder, olvidando que, las peores heridas son las que provocan las despedidas de Septiembre, pero que es él mismo quien, con sus manos frías pero acogedoras, pone puntos de sutura y de final para que cicatricen.
Y en Diciembre ya nadie tiene los mismos vacíos.
Y quizá tampoco nos sintamos plenos, quizá sigamos jodidamente llenos de ausencias y vacíos existenciales, pero nos renueva. Pone un toque de color en cada marca de tristeza ¡y chas!, hace que odiemos tanto el frío que se nos olvida cuánto nos ha jodido el sol.
Septiembre es un aviso de derrumbe.
Una advertencia que te obliga a tomar las riendas de tu vida porque si no, estás muerto.
Y así, un poco, nos salva.
Se cubre de nubes y de niebla y se echa las culpas encima. Y el sol, cobarde, se esconde. Oculta su cara más oscura y nos deja solos. Pero a mí, a mí el frío no me abandona nunca.

Por eso me gusta Septiembre. Por eso he nacido en él.

Ves: tan pronto puedo escribir que eres el Agosto más bonito que me ha inundado nunca, como contarte que sólo Septiembre (y el frío; próximamente) puede devolverme todo lo que me quitas cuando te acabas

3 comentarios:

  1. A ver si este septiembre cambia la norma y nada se derrumba, ni haya que esperar hasta diciembre.

    Besos dulces Lucía.

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  2. 'A los que volveremos'
    Yo volveré a leerte, eso seguro
    te sigo
    un besito

    www.humanfilters.blogspot.com

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  3. Hola, ^_^ vengo de Adolescentealos28... donde ya me seguías, pero me he actualizado y me gustaría que continúes formando parte de todo, así que te invito a mi nueva casa, espero que te guste y te quedes ;)

    VioletaPurpurina.blogspot.com

    Bss de color Violeta...

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