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martes, 19 de mayo de 2015

Cualquier otra parte - Dorian

Ha llegado el día 
en que voy a contarte lo que eras
en pasado.
Y qué putada 
tener que recordarte lo que fuimos.
_____



Sabías a revolución;
mi golpe maestro,
mi respuesta,
quien nunca hacía preguntas
porque ya lo sabía todo.

Eras guía,

luz,
emoción;

descodificabas mis parpadeos

como intentando buscar explicación
al brillo de mi mirada y,
aunque jamás te lo confesé,
sé que te sabías ser respuesta también
para eso.

Fuiste alcohol, 

tabaco,
la peor de las influencias
y la que más me enganchó.
Fuiste quien más dio por mí.

Quizá porque siempre has sido

amante de lo estrambótico,
de lo psicodélico;

la bohemiedad encarnada,

y sobre todo en alma.

Y hoy

sigues sabiendo a revolución
y lo sigues siendo.

Y ahora

bebo
y me emborracho
para recordarme que
aunque me olvide de ciertas cosas
otras
siempre
permanecen.

Últimamente estoy así,

despeinada, 
borracha,
triste,
sola,
buscando en los labios de cualquiera
ese grito revolucionario
que me dé las fuerzas
y me empuje a escupir en la cara 
a todo aquel que juegue con lo mío

pero que sólo tú sabías entonar.


Y no estás en ellos

y no me sacian
y no me sirven.

Últimamente

todavía te busco
en cualquier otra parte
y por eso
casi
había dejado de darme cuenta.


(-L)


martes, 5 de mayo de 2015

Hoy te escribo a ti

Digamos que me he hartado de hablar de ti a quien no le importas, de ponerte nombres y de buscarte donde sé que no estás, así que hoy he decidido escribirte a ti, pero sin nombrarte (que ya sabes que últimamente me hace mucho daño...)

Querido X,
no sé cuánto tiempo ha pasado ya, y tampoco sé hasta cuando. Tú ya sabes de lo que hablo.
Quizá no te interese, quizá no te rías ni llores, ni sientas nada y quizá sea todo solo porque soy yo quien escribe. Quien siente, quien padece, quien no puede más. 
Pero créeme, que esta vez, no es por placer ni ocio, sino necesidad. Este cuerpo consumido de tristezas me pide a gritos ahogados que te cuente esas cosas que me arañaron las cuerdas vocales intentando salir cada vez que te tuve delante, de tonos grises, ni blancas ni negras, pero que no fui capaz de pronunciar. Y por eso, hoy pruebo suerte una vez más, sin saber si las letras estarán de mi parte. 

Te echo de menos cuando nunca has estado del todo, te quiero cuando sé que ni puedo ni debo, y me duele como si se pudiera morir de desamor. 
Dicen, que todo lo que pasa es necesario (o por el contrario, me quedaré sin ti...)
Dicen que hay sueños lentos y aviones veloces.
Dicen que hay canciones que levantan a los muertos, 
y ni por esas.

Necesito que llueva y mojar mis ideas, alejarme de ti o que te marches, pero que ya no vuelvas. Porque si lo haces, cuando vuelves, yo también lo hago. Vuelvo a caer y a joderme y a echarte de menos cuando nunca has estado del todo. ¿Entiendes? No sé si soy capaz de expresarme, son demasiados meses y sentimientos y tan solo estas manos. Y cientos de letras amontonadas buscando una forma de tomar sentido. 

Fuera de lugar; perdida. Un baile nupcial con zapatos de tacón en medio de un charco. Lo bohème de lo bohème encerrado en un laboratorio.

Pero no vengo a contarte todo esto. Tómatelo como una triste introducción a todo lo que no soy por tu culpa, y todo lo que soy gracias a ti. Una forma de contarte cómo la suerte ha huido de mi camino desde el día que nos encontramos.

Solo venía a decirte, para que lo sepas. Y también, que alguien me cantó una vez que cuando una puerta se cierra, siempre se abre una ventana. Y que hay que tomárselo con ganas. 
Y que ni lloro, ni ladro, ni muerdo. 
Ya solo quiero que venga el tiempo, y este dolor, esta ausencia, este vacío, desaparezca.

No te sientas culpable.
No me compadezcas.
No cambies de opinión.
Solo quería que sepas. 
Con eso basta, y con eso duele.
Tranquilo,
nada es para siempre.
Y el tiempo pasa. 
Y lo que hoy duele, mañana solo escuece.  
Te echo de menos, una vez más.
                                                                                                                                       L.