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jueves, 15 de enero de 2015

Derrames sentimentales, Vol III

Jodida mierda de día.
Hoy has llegado a salirme por los ojos. En pedazos, en diminutas esferas de cristal y de agua que, yo qué sé de dónde coño vienen, pero me recuerdan mucho a ti. Y saben a sal. Y atraviesan las cicatrices de mi cuerpo,
y me escuecen,
pero no me curan.

Creo que esta noche voy a venderle mi Alma al Diablo, antes de que esté tan devastada y hecha añicos que ni siquiera él quiera saber de mí.

Ya no sé cómo decirme que tengo que dejar de hacerme daño, empezar a quererme un poco más y buscarte un poco menos.
Quizá baste con esto último y lo demás venga por sí solo...
No puedo soportarlo más. Ya no sé qué me hace más daño, si tus dudas, o si las mías. Tus dudas sobre mí o mis dudas sobre las tuyas.
Ni lo sé, y me importa(s).
Y al final siempre termino hablando de lo mismo. Al final siempre te hablo a ti, de ti, sin decirte que eres tú y en segunda persona. Así de absurdo y contradictorio es todo; así.

______

Dispara. Te lo ruego. Acaba con esto. No aguanto mi Alma aquí dentro durante más tiempo,
me carcome los órganos,
y me nubla la mente,
y me enferma la vida

De aquí sólo sale mierda. Ya no sé si es mejor contarte lo que hay o dejar que el tiempo y las cosas pasen, sucedan, y terminen de matarme.
Cada vez me sirve de menos y siempre acabo igual: escribiendo como si a alguien le interesase o como si alguien fuese a leerlo sin pensar que soy una más a la que la suerte ha ignorado y no tiene otra cosa que hacer que contarle sus mierdas al resto.
No es que no tenga otra cosa que hacer, no; es que no puedo hacer otra cosa.

Estoy jodidamente rota, derruida. El amor(o lo que sea esto), o lo que quede de él en mí, me ha pasado por encima; me ha ganado, me ha doblado y me ha partido.
C'est fini, c'est la vie.
Estoy hecha de odio, de dolor, de rabia, de todas las palabras que me trago y de todas las desgracias de las que sé que debería hacerme amiga, de recuerdos que me cuentan lo feliz que he sido a veces y que 'mírate ahora, qué pena te das'.
Supongo que lo que peor llevo de todo esto es la autocompasión.
Supongo que después de todo no me hace falta ningún puente que se enamore de mí para ser suicida; me vale con pensar en lo poco que yo misma creo en mí cuando me veo sin ti.

Y aún así, vuelvo a mirar si me escribes, si me lees, si te acuerdas de mí.
Definitivamente, me has vuelto gilipollas.

8 comentarios:

  1. Hola, bueno, de primeras decirte, que escribes muy bonito, hacía tiempo que no andaba por blogger y parece ser que esta visita ha merecido la pena.
    Pero además me gustaría que supieras, que sé de quién esta escribiendo actualmente en su blog personal, copiando textualmente fragmentos tuyos, a día de hoy... No eres la única blogger de la que copia, pero me parece correcto que lo sepas.

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    1. Hola!! Lo primero,muchísimas gracias, y lo segundo, la verdad es que me gustaría saber de quién se trata, me da rabia pensar que se apropien de algo tan personal...gracias por el aviso, un beso

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  2. Siempre derrochas intensidad al escribir, de esa que sale desde muy dentro.

    Besos dulces y feliz fin de semana Lucía.

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  3. Renacer. Eso es lo que necesitas.
    Todos hemos estado inundados de oscuridad alguna vez pero tienes que buscar la salida. Te hará más fuerte. No será fácil pero valdrá la pena!
    un besoo!

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    1. Muchas gracias por leerme y dejar tu aportación, un beso muy grande bonita

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  4. Yo también me sentí así durante mucho tiempo... Ese dolor engancha, aunque parezca mentira. Pero, como todo, acaba. Al final te hartas de sufrir por alguien que no merece que mires constantemente si te ha escrito o no. Al final te (re)escribes.
    Has escogido la banda sonora perfecta :)

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    1. Normalmente me gusta que os identifiquéis con mis textos, pero este no es el caso.
      Muchísimas gracias por leer y por aportar<3

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