Seguidores.

martes, 27 de enero de 2015

-

Por no ensuciarme las manos con vuestra sangre
quise quedarme al margen  de toda esa mierda.
Si me tengo que limpiar que sea por dentro,
extirparme la tristeza
y las ganas de todo lo que sé que me apetece
sólo porque no debería.

Pero qué queréis que os diga. Cada vez me importáis menos; estoy fuera de sea lo que sea que seáis, ambicionéis, necesitéis, o cualquier otro verbo que implique algún sentimiento hacia algo/alguien y que guarde relación con cualquier tipo de causa-efecto porque ni me interesa, ni me llena.
Estoy totalmente vacía, desencantada con la vida que sobre-vivo.

Y lo único que sé
es todo eso que me falta
pero que no debo echar de menos en alto...
Que os jodan,
yo ya estoy jodida.

jueves, 15 de enero de 2015

Derrames sentimentales, Vol III

Jodida mierda de día.
Hoy has llegado a salirme por los ojos. En pedazos, en diminutas esferas de cristal y de agua que, yo qué sé de dónde coño vienen, pero me recuerdan mucho a ti. Y saben a sal. Y atraviesan las cicatrices de mi cuerpo,
y me escuecen,
pero no me curan.

Creo que esta noche voy a venderle mi Alma al Diablo, antes de que esté tan devastada y hecha añicos que ni siquiera él quiera saber de mí.

Ya no sé cómo decirme que tengo que dejar de hacerme daño, empezar a quererme un poco más y buscarte un poco menos.
Quizá baste con esto último y lo demás venga por sí solo...
No puedo soportarlo más. Ya no sé qué me hace más daño, si tus dudas, o si las mías. Tus dudas sobre mí o mis dudas sobre las tuyas.
Ni lo sé, y me importa(s).
Y al final siempre termino hablando de lo mismo. Al final siempre te hablo a ti, de ti, sin decirte que eres tú y en segunda persona. Así de absurdo y contradictorio es todo; así.

______

Dispara. Te lo ruego. Acaba con esto. No aguanto mi Alma aquí dentro durante más tiempo,
me carcome los órganos,
y me nubla la mente,
y me enferma la vida

De aquí sólo sale mierda. Ya no sé si es mejor contarte lo que hay o dejar que el tiempo y las cosas pasen, sucedan, y terminen de matarme.
Cada vez me sirve de menos y siempre acabo igual: escribiendo como si a alguien le interesase o como si alguien fuese a leerlo sin pensar que soy una más a la que la suerte ha ignorado y no tiene otra cosa que hacer que contarle sus mierdas al resto.
No es que no tenga otra cosa que hacer, no; es que no puedo hacer otra cosa.

Estoy jodidamente rota, derruida. El amor(o lo que sea esto), o lo que quede de él en mí, me ha pasado por encima; me ha ganado, me ha doblado y me ha partido.
C'est fini, c'est la vie.
Estoy hecha de odio, de dolor, de rabia, de todas las palabras que me trago y de todas las desgracias de las que sé que debería hacerme amiga, de recuerdos que me cuentan lo feliz que he sido a veces y que 'mírate ahora, qué pena te das'.
Supongo que lo que peor llevo de todo esto es la autocompasión.
Supongo que después de todo no me hace falta ningún puente que se enamore de mí para ser suicida; me vale con pensar en lo poco que yo misma creo en mí cuando me veo sin ti.

Y aún así, vuelvo a mirar si me escribes, si me lees, si te acuerdas de mí.
Definitivamente, me has vuelto gilipollas.