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martes, 3 de junio de 2014

Me marchitas, Primavera.

Maldita primavera. Me has obligado a florecer y yo estaba tan a gusto encerrada en mi capullo. Sin tener que cruzarme con otras flores, porque puede que deba recordarte que algunas tienen espinas...y no te imaginas cómo escuecen sus pinchazos, pero menos te imaginas lo que duele cuando deciden que ya no quieren pincharte más. Y yo ya no busco otras flores, Primavera, no sabes en qué jodido lío me has metido. Yo ahora sólo quiero una; por su olor, color, forma y espinas. Sobre todo sus espinas. Porque encajan a la perfección con mi dedo corazón y ya no puedo soportar que no me pinchen de vez en cuando, pero menos que ya no quieran hacerlo...

Es algo así como si me dijeras "Me llamo Primavera, he venido para curarte el frío del Invierno y he terminado siendo enfermedad más que remedio; porque te difuminas con el color triste del hielo del Invierno, pero en mí sólo sabes encontrarte flores marchitas o que te dejen marchitar"



Jodida primavera. Márchate y no vuelvas nunca; ya no te quiero más.