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lunes, 5 de mayo de 2014

Cuando la soledad deja de ser placentera para ser Tristeza

Cada vez estoy más convencida de lo puta que es la soledad. A veces he llegado a apreciarla, incluso a desearla, pero es demasiado triste y a los dos o tres días quiero que se vaya. No es que tenga nada contra ella en particular, es lo que conlleva; es la tristeza, las pestañas empapadas, las sonrisas sin destinatario, los libros que no puedes recomendar a nadie y nadie que te haga reír y, ¿acaso hay algo más bonito que la risa?
 Voy a contaros una historia. La historia de un mendigo que lo que conseguía se lo gastaba en putas. Quizá por dormir caliente una noche, por la compañía, por hablar con alguien. Quizá porque sabe más de la vida que cualquiera y porque desde la calle se ve la vida de otra forma; conoce a la gente que todas las mañanas pasa con cara de perro por delante de su banco para ir a su trabajo, ve a madres con los niños volviendo del colegio, ve la vida, ve la forma de actuar de cada uno de ellos... Ve que estamos acompañados y solos, ve que a veces las personas más solitarias son las que menos solas se sienten, y ve que no sabemos apreciar nada. Por eso os cuento su historia. Para plasmar con mis palabras un poco de esa sabiduría, para compartirla, para deciros que la soledad a la larga no lleva a ningún sitio, que todo, y más la vida, es mejor compartido.


Llevaba toda la mañana pidiendo en la calle principal, sábado, mientras los cientos de transeúntes ocupados en comprar ni lo veían, y quien lo hacía, no era capaz de mantenerle la mirada, la apartaba,agachaba la cabeza y cambiaba las bolsas de mano. Había sacado para un café caliente, así que se levantó y entró en el bar más cercano. La camarera ya lo conocía. Le puso un café y un croissant y le preguntó qué tal le había ido la mañana. Él le dijo que apenas había sacado para el café y que quería decirle a todos esos que le tenían pena que se guardasen su asquerosa compasión y culpabilidad. Eso era lo que peor llevaba. Que nadie le hablase o se acercase a él con otro fin que el de compadecerse. Cuando terminó el café dejó el dinero en la barra y se levantó. La camarera se lo devolvió.

-Hoy invito yo.
El mendigo sonrió.
-¿Sabes? Espero que esta tarde me vaya mejor. Si es así me iré de putas.
-¿Puedo preguntarte algo?
-¿No acabas de hacerlo?
-¿Por qué te gastas el dinero en eso? ¿No te hacen falta otras cosas?
-No necesito las mismas cosas que vosotros.
Al pronunciar la última palabra hizo un gesto como de despecho, meneando la cabeza hacia un lado en señal de desprecio, como dirigiéndose a esa joven camarera y a todo el mundo contra él. -Casas,coches, ropa cara..¿para qué?
-No me refiero a eso. No sé, un plato caliente, algo de abrigo...
-Voy a responderte a tu pregunta de una forma en la que puedas entenderlo. ¿Tienes perro?
Más de una vez la había visto paseándolo por la noche. Ella no entendía nada. Él lo notó y repitió: ¿Tienes perro?
-Sí, lo tengo.
-Bien. Entonces sabrás cómo es; llegas a casa después del trabajo y viene corriendo a recibirte meneando el rabo, te despiertas por la mañana y te trae las zapatillas, se te acerca para que le rasques las orejas...¿no?
-Sí.
-A mí me pasa un poco eso. ¿Acaso necesita algo más tu perro? La compañía, tu compañía, le beneficia el resto de las cosas. Comida, hogar, amor. Lo tiene todo. Por tu compañía. Tiene todo lo que le falta a un perro abandonado. Un perro abandonado quizá tenga comida, o un refugio. Pero no tiene compañía, no tiene amor. Por eso me gasto el dinero en putas. No necesito una casa, o algo de abrigo. Mi frío va por dentro. Y esas putas, están tan solas como yo en la mayoría de las veces. No voy para follar, alguna vez lo he hecho, pero voy porque esas mujeres me proporcionan compañía, conversación, igual que yo a ellas. No me interesa la conversación o la compañía de otra gente. Ellas saben de la vida, como yo. Ellas han buscado su camino de la forma en que han podido, han soportado más mierda que todas las personas de este bar juntas. Saben. Y hacen que yo sepa más. Voy y duermo en una cama caliente, tengo compañía y ¿sabes qué es lo mejor?
Tragó saliva.
-Mientras hablo contigo puedo sentir tu compasión, tu lástima. Ellas no me compadecen. Puede que algunas me entiendan, pero no me compadecen. Eso es lo único que busco. No sólo busco placer, la cuestión es que me dan lo que necesito. Me rascan las orejas como tú haces con tu perro porque lo quieres. Me dan cariño y hasta se alegran de verme cuando voy. Me enseñan de la vida y se parecen a mí: No quieren que las compadezcan, buscan respeto, y se ganan la vida día a día. No tienen nada asegurado y viven sólo por y para ellas. Y también quieren compañía. Alguien que no quiera sólo su cuerpo. Alguien que las escuche...
La camarera no era capaz de articular palabra.
-Lo siento.
Fue lo único que logró decir. El mendigo se echó a reír. Su descarada carcajada la sacó de su ensimismamiento.
-Quiero decir...no, no es que te compadezca, me refiero a que siento haberlo hecho...
-No lo sientas. Todos lo hacen. Sólo una cosa más: No hay nada peor que la soledad. Acompaña, aprende, vive. Es lo único que cuenta.

Pagó el café de nuevo y se marchó.

12 comentarios:

  1. Al menos tiene dinero para comprar ese cariño el mendigo de tu historia y cuando el dinero no compra ni el cariño? no hay calor alguno que abrigue el alma, y ni siquiera hay que ser mendigo para haber experimentado ese frío. Es una buena enseñanza la que deja tu historia.

    Un dulce beso para ti.

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    1. Está claro que no abarca la inmensidad de puntos de vista, es una forma de explicarlo, pongo el ejemplo del mendigo para hacer ver o entender su soledad, y que antepone la compañía a otras cosas.
      Gracias por tu aportación y un beso enorme, Dulce!!

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  2. Hay algo peor que la pobreza: la miseria. Y la miseria algunas veces no tiene nada que ver con la falta de recursos económicos. Sobre la soledad, si no la has visto, te recomiendo una película: "Solas" de Benito Zambrano. Es un bonito texto, Lucía :)

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    1. Tienes toda la razón!
      No, no la he visto, lo haré en cuanto pueda.
      Muchísimas gracias y un abrazo

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  3. ¡Qué historia tan peculiar y diferente!
    Me ha gustado mucho, si.
    Y por cierto, la soledad es de lo peor que nos puede pasar... Es difícil no sentirse así en algún momento, pero se ha de intentar no caer en la trampa de acostumbrarse a tal sentimiento.
    Un abrazo, te sigo

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    1. Muchísimas gracias, me alegra mucho que te guste:)
      Un besazo enorme, yo también te sigo!!

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  4. ¡hola, lucía! no sé que comentarte, no aportaría nada nuevo a lo que ya te han dicho. es una historia triste con una gran enseñanza. a veces, resulta desconcertante pensar en la cantidad de gente que hay en el mundo con ese frío latente, que no se esfuma. esa soledad que les ha tocado. y sin embargo, es algo tan habitual, que exista tanta gente que no tiene a nadie. la gente ya está acostumbrada a encontrarse con ellos, por las calles, en las estaciones.. a veces, es necesario pararse a pensar en sus historias, en lo que les ha pasado, para darnos cuenta de la realidad.
    –que lío me he montado sola jaja–
    un beso.

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    1. Lo peor hacia ellos es la indiferencia. Nos hemos acostumbrado al sufrimiento ajeno y no lo comprendemos hasta que lo experimentamos en la propia piel. Muchas gracias por leer y comentar, muchos besos!

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  5. La compañía solitaria que muchas veces tenemos es mucho peor que estar solo. Me ha encantado tu texto, directo, sencillo, lleno de alma, de esa magia propia de quien escribe dejando todo en sus letras. Eres capaz de helar la respiración, de dejar sin palabras. PERFECTO.
    Un beso :)

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    1. Ay, qué cielo eres, millones de gracias, un besazo enorme, no sabes cuánto me alegra tu comentario!!!

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  6. Una apasionante historia. Redactada de modo personal. Me gusta, me gustó mucho, creo que acabo de llegar para quedarme......
    La soledad es maravillosa cuando es buscada, deseada, en esos momentos es como un maravilloso abrazo que se posa entre tu sistole y tu diastole. Algo estupendo. Sin embargo, cuando no buscamos la soledad, cuando es está la que nos busca a nosotros; se convierte en el peor, en el más oscuro y cruel de los enemigos..... Desoladora sole4dad.

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    1. Me alegra mucho leer eso!
      Eso es lo que trato de reflejar, así que estoy totalmente de acuerdo.
      Gracias por leer y por quedarte.

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