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jueves, 23 de enero de 2014

Hemos escrito de poetas, de lunares, de Madrid, del Sol, de sonrisas, de tejados, de corazones, de cigarrillos de después, de clavículas, de guitarras desafinadas, de putas desafortunadas, de gatos negros, la Luna, de estaciones, de primaveras e inviernos, de Soledades, Amor, Arte; de canciones, de desAmor, de café, de drogas y de Amor otra vez, de bailes, de vivir o morir por alguien. Hemos hablado de la vida,de los bares, la cerveza, los partidos, las calles y callejones, los ojos tristes, la mierda, la gente, la necesidad de un alguien, de una musa, un amigo o alguien con quien echar un polvo.
¿Qué nos queda ya? Supongo que las ganas. Las ganas de suerte, de cambio, de días de 10, de noches tristes y con acompañante. De conciertos, de Vida, de escribir de algo sobre lo que nadie haya escrito antes, de sentir algo que tampoco se haya sentido y hablar de algo que no sean repeticiones. De que te escuchen sin que nadie entienda, pero te escuchen; sin ensayo alguno acerca de éso,y con un mundo entero detrás. 

Sobre algo nuevo, que sea mi musa única y propia. 
Sin competencia, sin compañía, sin nadie;
 sin nadie que diga sentir lo que no siente, sin riesgo a que nos engañen con palabras de otro.