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sábado, 26 de octubre de 2013

Pupilas tatuadas, corazones deshabitados, pulmones descosidos

Antes solía verte.
Y verme en tus pupilas.
Mirarte a los ojos. Y joder, cómo dolían los cabrones...
Vuelve. Ven. Ven a verme. Ven a beberme, como si yo fuera suficiente para saciar tu sed. Ven. Ven para arrancarte de entre mis costillas de un tirón, arráncame el miedo, tu voz, el dolor, el ardor, y devuelve el color a mis días y el aire a mis pulmones descosidos. Y entonces, sólo entonces, vuelve para quedarte. (joder, sólo tú eres capaz de entenderme cuando te escribo...)
Instálate, de nuevo,por ti, por mí, por nuestras ganas, porque no duela, al compás de mis latidos, en un corazón deshabilitado y habitado por tu dolor... quiero que lo eches a patadas y que tú ocupes su sucio lugar. Hazte un hueco en mí, y hazme hueco en ti. Porque quiero que tu humo colapse mis bronquios, y que tus malos humos amarguen mis mañanas, pero qué importa, somos dos seres nocturnos; conscientes, constantes, sólo si la Luna nos guía. Y si no, mala suerte, mañana por la noche probaremos de nuevo...
Inconscientes, ilusos. Como siempre.

Cúrame, sáname de ti, contigo. Con nuestras ganas. Con nuestros dedos. Con unas manos que se dediquen de nuevo a tejer aquellas alas que enterré con tu partida.

Vuelve. Vuelve para mí, para volar conmigo.
Entra por la aorta en mi corazón como si nunca te hubieras marchado, y echa al dolor que dejaste en tu lugar por la vena cava. Yo me encargaré de bombearte con mi sangre, hasta mis venas, hasta que no puedas, ni quieras volver a dejarme ir de tu corazón.




domingo, 20 de octubre de 2013

Esta es una de esas veces en las que, por no poder más, he decidido salir a la calle a buscar algo que ni siquiera yo sé. Entonces me encuentro con gente, y elucubro a cerca de sus vidas, de sus sueños, de sus aspiraciones...asco. Me doy asco. Salgo en busca de algo que me saque de esta mierda, quizá alguien, y lo que hago es hundirme yo sola todavía más. Y al final, acabo como siempre, asqueada del mundo, rabiosa, y sola. No se cómo lo hago pero incluso la gente que no conozco me abandona; crueles desconocidos, sin nombre, sin cara, que se detienen a mirarme por mera curiosidad, y que al darse cuenta de que la mirada que les devuelvo inspira de todo menos amabilidad, apartan las suyas y cambian de dirección...joder, cómo quieren que los mire, si yo sé que son la misma mierda que yo, que cualquiera, creyéndose diferente... Si hasta las viejas se vuelven curiosas al verme pasar quién sabe porqué. Cuando me alejo lo suficiente y tengo vía libre para poder escribir mientras me ciegan los últimos rayos de sol del día, me doy cuenta de que estoy como siempre pensé que acabaría; con Extremo y el anochecer de fondo, escribiendo a nadie, por nada, para nada, y harta de estar rodeada de gente y sola. Sola como nunca, tan sola como siempre...y asqueada. Huyendo de las miradas lascivas de los tíos y de los ojos de cualquiera de esas tías subidas sobre 14 centímetros, llenas de maquillaje y vacías por dentro. Así los veo yo, y así me verán ellos... Salgo de casa para buscar algo diferente y siempre vuelvo siendo la misma mierda; alguien que se escribe, que te escribe, como si por ello fueras a volver para volar conmigo, que ambos sabemos que desde las alturas todo es mucho más bonito... Y yo en el fondo sé que soy diferente, pero me jode que todos me traten como si fuera una más de esa bandada de pájaros que vuela en la misma dirección, con un mismo destino pero sin saber por qué va donde va, pero qué más da, si ni siquiera se lo pregunta... Yo soy ese pájaro azul, diferente, que se pierde por el camino, que se cree vivo, libre, y que antes de levantar el vuelo se pregunta hacia dónde quiere volar esta vez, pero se rompe en mil pedazos cuando se da cuenta de que se le han roto las alas y comprende que necesita otro pájaro que lo acompañe y lo guíe; pero no tiene a nadie que pueda curarlo...

Se acabó; ya se ha ido el sol y una vez más me ha pillado la Luna escribiéndome a mí misma para tratar de entenderme, para conocerme y para tratar de hacerme ver que no vas a devolverme mis alas, y menos a volar conmigo...

domingo, 6 de octubre de 2013

Lluvia y ganas de encontrarme en alguien

Miro por la ventana y veo cómo un montón de caras desconocidas corren como si las gotas que caen sobre ellos les abrasaran. Ilusos...si supieran que lo único que sana, que cura, es esa lluvia que viene de repente sin ser llamada; en el fondo, aunque intermitente, es la única que siempre está. Qué queréis que os diga, es la única de la que tengo total y absoluta certeza de que volverá,aunque no sea para quedarse... Y éso es lo que necesito, y creo que por eso la lluvia me vuelve más nostálgica que de costumbre, me hace preguntarme si habrá alguien que como yo en los días grises sienta ganas de salir a respirar, a gritar que quiero alguien que haga de lluvia para mí...

Cesó la lluvia. Cesaron mis ganas, mis expectativas y cesó el olor a mojado que tanto me gusta y logra calmarme. Supongo que el día lluvioso que decida salir a comprobar si el aire es más puro fuera que dentro de mí, será el día en que quizá encuentre un alma semejante que entienda la vida o lo que sea ésto como lo hago yo. Alguien  sin paraguas, sin miedo, con ganas, y con unas inmensas expectativas que no estén infravaloradas por sí mismo...
Llueva o no llueva.

martes, 1 de octubre de 2013

-Creo que necesitas un psicólogo, Marie.
-No. No lo necesito.
-Vamos, piénsalo. Quizá el sí sepa entenderte.
-Te he dicho que no. Quien necesita un psicólogo no es consciente de que lo necesita. Y yo sí soy consciente, así que no lo necesito.
-¡Estás completamente loca!
-Puede ser. Pero no lo suficiente como para necesitar un psicólogo.
-Estás completamente loca, Marie. ¡Y vas a volverme loco a mí!
-Ya estás loco.
-¿Por ti?
-¡No seas tonto! Sabes que no soy de ésas...Estás loco porque necesitas un psicólogo y no eres consciente de ello. Lo necesitas para entenderme. -Hace una pausa, se prende un cigarro y tras un par de caladas,mientras pide la cuenta al camarero mediante un gesto con la mano, continúa- Y lo peor es que te piensas que soy yo quien lo necesita cuando yo me conozco perfectamente, y sé y admito que estoy loca. Por éso eres tú quien lo necesita; para conocerte como te conozco yo. O quizá sólo te haga falta volverte más loco aún...