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lunes, 23 de septiembre de 2013

Ando buscando entre tus recovecos los tornillos y las luces que me faltan

Decidido a no sentir más de la cuenta, entra en el local de paredes amarillentas, mesas sucias y camarera sonriente. Está bastante lleno. Se sienta en la barra y pide un Jack Daniels. Coge una de las servilletas de papel y pide un bolígrafo a la camarera. Entonces comienza.

Quise hacer poesía pensando en otra cosa que no fueras tú, pero no me sale. Se me viene a la cabeza cada uno de tus rizos, y entonces, sólo entonces, puedo decir que soy poeta. Y pienso en la inercia, y en todo lo que tuvo que pasar para que aquella primera vez pudiera verte de lejos, y tiemblo. Tiemblo de frío y tiemblo de miedo porque todo eso no vuelva a pasar. Y pienso en aquel invierno en que te conocí, y en cada suspiro que di con cada uno de tus pasos en dirección contraria a mi destino. Y cómo me hubiera gustado que tú fueras mi destino...

-Perdona, pero vamos a cerrar en diez minutos.
-Como siempre el tiempo jodiéndome la vida... ¿cuánto te debo?
Tras darle la cuenta, la joven camarera termina de recoger y se acerca a la puerta del bar, esperando a que el último cliente  decida marcharse y la deje volver a casa.

-Tengo que irme.
-¿Tú también?
-Mira, yo siento mucho lo que sea que te haya pasado, pero no estoy ahora como para aguantar borrachos, quiero irme a mi casa. Ya he aguantado suficientes por hoy.
-No estoy borracho. No me has dejado. ¿Sabes? Si me hubieras dejado emborracharme quizás hubiera escrito los versos que la hubieran hecho volver. Me has jodido la vida. 
-Dudo mucho que si tienes que emborracharte para escribir, puedas escribir algo que tenga sentido.
-Tú la entiendes, ¿verdad?
-
¿Qué?
-Seguro que tú entiendes que se haya ido. Quién diablos querría estar con un borracho que sólo sabe ser poeta si tiene a sus dos rubias favoritas, o un poeta que sólo es si está borracho, o si está con ella.
-Si digo que sí, ¿me dejarás irme?
-Sólo quiero que me ayudes a entenderla. A entenderos.
-Mira, yo no la conozco, pero supongo que algo podré hacer. A ver, dime, ¿qué quieres saber?
-¿Qué buscáis? ¿Qué buscaba ella?
-Podría decirte lo que yo busco, pero no nos conocemos suficiente, y dudo mucho que te sirviera de algo. Dime, ¿cómo es? Quizás si me hablas de ella, pueda ayudarte a entenderla un poco más.
-Es como la cerveza.
-¿Como la cerveza?
-Sí. Y no porque ambas sean rubias. Es como la cerveza; cuantas más veces la pruebo más me gusta. 
-¿Algo más?
-Ella es la única que me hace ser poeta. Decía que le gustaban mis versos. Y mis camisas, le gustaban mis camisas. Y el café. Y tiene un mechón de pelo que le cae sobre el rostro. Me pregunto quién será el afortunado que se lo coloque ahora detrás de la oreja...Digamos que todo en ella es un poema; sus rizos, su mirada, su ombligo, sus caderas, sus piernas, sus andares, sus maneras...Y cada una de estas insignificantes cosas, en ella, deja de serlo. Y es ahí, de ella, de donde nacen mis versos.
-¿Por qué se fue?
-Me dijo que quería que aprendiera a escribir mis propios versos. Quería que aprendiera a ser sin ella. Me dijo que ella nunca había odiado al tiempo, ni tampoco al Sol. Y me dijo que desde que se despertaba con el retumbar de los latidos de mi pecho, todo era más difícil; odiaba al Sol por terminar la noche y tener así que quitarse mi camisa para ir al trabajo. Y me dijo que nunca había necesitado las camisas de nadie, ni los cafés, ni los versos. Y también dijo que conmigo era diferente, que no soportaba necesitarme. Y se marchó. 
-Se marchó queriéndote.
-No sé. Sólo sé que se marchó. Y que a su paso dejó vacío. Vacío en las escaleras, en el armario, en mi colchón, en mí...
-Volverá.
-Ya.
-Créeme, volverá.
-¿Cómo estás tan segura?
-
No todas tenemos la suerte de ser queridas, musas, y felices. Pero ella sí, y por mucho que no quiera necesitarte, lo necesita. Necesita necesitarte y necesita sentirse necesitada. Y por eso se ha ido. Necesítala; escríbele. Escríbele todos los versos que te sean necesarios para que no te escueza su ausencia. Será sólo por un tiempo. El tiempo que tarde ella en darse cuenta de que el miedo a necesitar a alguien, a depender de alguien que en cualquier momento podría fallarle, si es al lado de un poeta como tú, desaparecerá en cuanto te quiera y se deje querer por ti. Así que tranquilo, aguanta. Espérala. Merecerá la pena, porque cuando vuelva, lo hará para quedarse, y ya nada será lo mismo; Tendrás quien te arruine las camisas con manchas de pintalabios, quien se beba tus cafés, quien aporte a tu vida lo que ahora le falta. 
-La espero. Y espero que el tiempo esta vez pase rápido; espero que cuando se sienta sola relea mis versos y me dé las buenas noches suspirando por y para mí. 

Entonces, con la sensación de que respira por primera vez desde que se fue, tacha la última frase de lo que antes había escrito.


(...) 
 Y cómo me hubiera gustado que tú fueras mi destino...Y pienso en lo mal que nos hubiera ido todo si no hubiera decidido hacer un avión de papel con la servilleta del bar donde hoy te escribo y hace tres  meses te escribí por primera vez, o si no lo hubiera hecho volar hasta tus rizos. Si no lo hubiera hecho, no me habrías dedicado esa mirada de reojo, esa mirada de 'si estoy sola es porque esperaba que aparecieras para ser conmigo'.
 Y aquí estoy, esperándote.
Porque sé que volverás. Porque necesito cada uno de tus rizos. Porque mis pies ya no saben bailar si no es al compás de tus caderas, y mis manos no saben ser sin tus mejillas. Y porque mi espalda necesita tus manos, y tus piernas, mis escaleras. 
Porque sólo si me busco en ti me encuentro. Porque eres la única que inspira estos versos, y porque eres la única capaz de devolverme los tornillos y las luces que perdí cuando te fuiste.

10 comentarios:

  1. WAAAAAU!!!!! me he quedado sin palabras... IMPRESIONANTE! INCREIBLE!
    Me encantó el texto!!!
    me encanta tu forma de escribir, en serio!!! :D

    Un beso! ;)
    http://myworldlai.blogspot.com.es/

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  2. Buena historia, aunque todos los versos que uno pueda escribir a veces no son suficientes.

    Dulces besos para ti.

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  3. El alcohol y las camareras sonrientes nos devuelven la fe en la humanidad.
    Abrazos, siempre

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  4. Echaba de menos pasarme por aquí, bonita historia, sigue así, estoy a la espera de la próxima entrada.
    Un saludo desde:
    http://andencuatrocientosveintidos.blogspot.com.es/

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    1. Muchas gracias, en breves actualizaré.
      Un beso, cuando tenga un rato libre me paso por tu blog!

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  5. Jodida perfección de historia, brutal

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    1. Estos comentarios sin anónimo, jo, muchísimas gracias.

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